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Wikinomía: Software libre, capital social y economía de la colaboración

“Un momento de oportunidad y desafío”
Tres artículos leídos últimamente y una motivación personal generaron estas reflexiones, que no pretenden ser una guía o conclusión sobre algo, sino más bien  ideas pensadas “en voz alta” que puedan servir como disparador de algún debate sobre el tema o al menos generar curiosidad sobre el mismo.

Los artículos:
La economía de la colaboración parte I y II , del portal de la sociedad de la información de Telefónica de España.
La cuarta hélice, hacia la economía de la colaboración, en La Nación
La economía de la colaboración se abre paso en Comucor.

La motivación:
El inmenso placer que me produce ver al software libre como motor de los cambios más importantes en esta materia, y en todo lo que tiene que ver con los desarrollos más innovadores y progresistas tecnológicamente hablando.

Pero más que nada el hecho de que la filosofía de Software Libre pueda ser tomada como ejemplo de éxito y genere preguntas como la  siguiente.

¿Hay otra forma de hacer negocios? ¿Se puede hacer negocios socialmente responsables? ¿Como puede verse beneficiada la sociedad de los negocios de las empresas y las empresas del aporte de la sociedad? ¿Cómo influye esta filosofía en el mundo de los negocios?

En los artículos de la sociedad de la información, se habla sobre como el concepto tradicional de empresa, se basa en tres pilares fundamentales, el capital financiero, el capital laboral y el capital comercial. Y sobre como, con la llegada de las nuevas tecnologías de redes un cuarto jugador, el capital social, comienza a convertirse en un factor de peso preponderante que las organizaciones deben comenzar a tener en cuenta para obtener ventajas competitivas en  un mercado cada vez más exigente, con consumidores cada vez más informados gracias a estas mismas tecnologías, que además aprenden mucho más rápido de lo que las empresas pueden hacerlo.

En uno de los tantos posibles esquemas,  este capital social, permite que la búsqueda del talento, que todavía sigue representando un esfuerzo importante para compañías de todo el mundo, vaya voluntariamente según el interés personal generado por el tema, a los procesos de desarrollo de nuevas ideas y productos.

Si podemos admitir que la mayor proporción de talentos creativos se encuentra fuera las organizaciones, es lógico pensar en los mecanismos necesarios para captarlos y sacar el máximo beneficio posible, beneficiando también al solucionador y al medio que ha conseguido captarlo.

El concepto es que hay un “mercado de ideas”  allá afuera y que la red y sus nuevas herramientas colaborativas son el mejor medio para captar posibles colaboradores, en un esquema donde empresas anónimas “seekers” anuncian problemas y los liberan a los “solvers” del mercado mediante sitios como innocentive. Los solvers son recompensados económicamente por la resolución de los mismos y el portal recibe un pequeño porcentaje por el servicio.

Además, como se menciona el artículo de La Nación, el capital social, a diferencia del financiero, genera un mayor compromiso en las personas, ya que involucra el bienestar psicológico, la gratificación y la interconexión con otros.

Todo este panorama de sinergia creativa, tiene sus riesgos, entre los cuales se pueden mencionar, la propiedad de las ideas, la patente de los nuevos productos e ideas, y el derecho a comercialización de las mismas; y el cambio que representa sobre la forma tradicional de generación / reparto de las riquezas que las actividades comerciales generan.

Esto debe necesariamente generar un cambio en todo sentido ya que como sigue diciendo el artículo: “Esta nueva disposición en red de personas, que aportan valor a las organizaciones en las cuales trabajan más allá de la remuneración que reciben, va dando lugar a una nueva ética de los negocios: la de compartir y construir de manera colaborativa.”

En el artículo de Comucor se menciona que “La economía de la colaboración o wikinomía es una economía basada en la opción pull (atraer) frente a la opción más extendida de la economía basada en la opción push (empujar).
La economía push coloca en el mercado una serie de productos estándar que tienden a saciar las demandas de los clientes, mientras que la economía pull está basada en una producción personalizada según indicaciones previas planteadas por los diferentes agentes que forman parte del proceso productivo que están conectados vía red”

Tenemos entonces dos temas, uno de propiedad intelectual y usufructo de dichas propiedades y el otro de generación de conocimiento basado al trabajo en red, que produce el primer problema; pero resulta que este modelo de generación de conocimiento, es el mismo que ha adoptado la filosofía del software libre desde sus inicios, y que no la ha impedido formar compañías y desarrollar negocios, simplemente lo hacen desde otra óptica, basada  primero en el bienestar colectivo para luego después poder sacar rédito del conocimiento.

El movimiento del software libre ha podido resolver estos problemas mediante licencias que privilegian la propiedad de la idea como bien común de la sociedad pero que no impide hacer un  uso comercial de los servicios que la idea ha generado. Decidiendo que el mercado pueda elegir cual de todos los jugadores es el que presta el mejor servicio.

Este patrón de comercialización necesita de cambios de conceptos en todos los puntos de la cadena, necesita de la confianza implícita entre solvers y seekers a la hora de encontrar las mejores soluciones, necesita de un cambio de ética comercial de parte de las organizaciones de modo que se comprometan a hacer uso comercial de las ideas sin pretender adueñarse de la misma, ya que ha sido fruto del “trabajo colectivo” por lo cual ha de ser de propiedad colectiva. Patrón que es el que sigue el movimiento del Software libre, junto con las empresas más representativas del mismo, como Google, Canonical, Sun, Mandriva, y nuevamente Nokia, cada vez más volcada al esquema de código abierto.

Creo que este es “Un momento de oportunidad y desafío” como reza el título de la introducción del libro The Wealth of Networks – How Social production Transforms markets and Freedom ,  el cual puede descargarse gratuitamente bajo licencia creative commons en su versión de atribución no comercial. Y que además es un excelente ejemplo de la esencia que esta nota pretende capturar y debatir.

Es un momento único de desafío, porque creo que comienzan a verse cambios en la forma de pensar global, producidos por la nueva manera de conectarnos; que a través de la suma del cúmulo de conocimientos en red que contiene, es capaz de producir cambios en el mundo real. Porque estos cambios no son producidos por fuerzas ideológicas de ninguna clase, sino por evolución natural, por el propio principio de autoorganización de los sistemas. Porque quizás muy a futuro, (espero sea dentro del alcance de nuestro ciclo de vida) podamos ver una forma más humana de economía, donde se privilegie al capital más importante primero (el humano), y se piense en la forma de ganar dinero (que no es algo malo) después.

Es un momento de oportunidad, porque cada día surgen nuevas y motivantes formas de hacer negocios, que hace tan solo una década atrás no podíamos ni siquiera imaginarnos.

Porque el consumidor final, ahora también puede ser parte del proceso creativo, y hasta mejor que las empresas a la hora de innovar.  Porque esto obliga a las empresas a ser más ágiles y más éticas, dado que el control ciudadano es mucho más directo ahora que nunca, como puede verse en portales de Webclaims como Dereclamos.com.
Porque los sistemas democráticos pueden perfeccionarse y ser más directos y funcionales a las personas gracias a las tecnologías de la información.

¿Puede el modelo de código abierto/software libre, predominante en la red, cambiar el sistema económico actual?
¿Pueden las nuevas formas de trabajo basadas en crowdsourcing, transformar a las corporaciones y la economía general hacia un sistema más inclinado al cooperativismo?
¿Puede el control ciudadano ejercido en la red cambiar el comportamiento de las empresas, a pesar de no tener sustento legal?
¿Puede la Wikinomía o economía de la colaboración transformar el capitalismo?

El debate esta abierto, la herramienta para debatirlo a la vista. ¿Cuál es su punto de vista?

Lecturas recomendadas:
Para el creador de Wikipedia, el modelo ‘colaborador’ acaba de empezar
When Push comes To Pull: The New Economy and Culture of Networking Technology
Economía solidaria integrada con el Software Libre
Stiglitz defiende el software libre
Economía Open Source
Software Libre en las empresas: Maduración y economía

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5 Comentarios hasta ahora

  1. […] con el tema de la entrega anterior, que hablaba sobre como el trabajo colaborativo en red está cambiando la economía, vamos a centrarnos ahora en un componente fundamental de esta nueva economía, El nuevo perfil de […]

  2. […] e información relacionada con la propiedad intelectual de las ideas surgidas a través de el trabajo colaborativo en red, y las licencias relacionadas con el mismo, es muy dificil encontrar una centrada en nuestro país […]

  3. La era de la banca P2P | Tendencias Digitales el día 28/9/2009 a las 09:02:47 escribió:

    […] fenómeno, del cual ya hablamos anteriormente en Tendencias Digitales, es entendido como el proceso mediante el cual muchas personas participan […]

  4. “¡Todo el poder a los clientes!” | Tendencias Digitales el día 9/10/2009 a las 11:53:02 escribió:

    […] el ya mencionado Gustavo Papasergio (hoy parece que es una referencia obligada), en sus posts Wikinomía: software libre, capital social y economía de la colaboración,  Cambiando las reglas y especial (y explícitamente) en Clientes 2.0, una nueva parte del proceso […]

  5. […] citar la movida de Radiohead, al dar un paso claro hacia la economía del regalo y los sistemas de distribución basados en el modelo del software libre. Incluso otra vez a U2 en […]

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