La web 2.0: la próxima arena política?
“En el último año, siete de los 16 principales competidores presidenciales lanzaron sus campañas online. Andrew Rasiej, ex asesor de Howard Dean y fundador del Foro de Democracia Personal (…) considera que Internet no sólo cambiará las campañas, sino también cambiará la democracia misma.”
Esta frase pertenece a un artículo de la edición on-line del diario británico The Economist, que analiza la utilización de Internet por parte de los candidatos presidenciales estadounidenses y cuya traducción encontramos en el blog de Alec Oxenford (fundador, entre otras, de Deremate.com, ¿se acuerdan?).
“Por primera vez en una campaña electoral el internet está siendo determinante a la hora de definir quién gana y quién pierde.” Y con esa frase inicial, que no necesita preámbulos ni explicaciones, Oxenford resume muy bien lo que se viene si uno quiere seguir leyendo.
Recomiendo que se tomen unos minutos para leer la nota: es profundamente interesante porque transmite muy bien la idea de cómo Internet o, más específicamente las herramientas más populares de la web 2.0 (Facebook, YouTube, Twitter) directamente están instalando un nuevo paradigma comunicacional entre un (o unos) candidatos políticos y sus públicos. Y cómo Internet muy probablemente cambiará para siempre la forma de hacer proselitismo.
Es un fenómeno que, creo, ilustra diáfanamente el poder real (muy real) de esas aplicaciones que, apenas cinco años atrás, muchos seguramente veían como algo inútil.

















Es interesante la traducción que realiza Oxenford de este artículo. Pero me parece que el árbol de la campaña electoral sigue tapando el bosque de la democracia. Ni hablar, por supuesto, de la política.
Creo que estamos demasiado atados al concepto de éxito en términos cuantitativos, propio del milenio pasado. Y, si bien es cierto que en una elección, los votos son los goles con los que se ganan los desafíos, no es menos cierto que lo más importante, al menos para la sociedad, es qué hace y cómo hace el gobernante electo.
Por eso no podemos agotar el análisis a cómo se utiliza la Web2.0 para la campaña porque sería quedarnos en la cáscara.
Me parece que es hora también de revisar los recursos de la Web2.0 como instrumentos de participación ciudadana, de diálogo democrático, de comunicación sin mediaciones, con nuestros representantes, ya pertenezan al Ejecutivo o al Legislativo.
Debemos tomar conciencia que si para un candidato, la Web2.0 es una oportunidad, para el funcionario, el que ya ganó, es una obligación que ya, a esta altura, es impostergable.
Por eso no me importa si un candidato usa un blog. Si me importa que lo siga usando si accede al cargo al que se postula.
Hola, Eduardo. Creo que es muy acertado lo que decís y creo que justamente es un tema del que quizás no se está hablando mucho. Es piola señalar estas cosas porque creo que tarde o temprano vamos rumbo a una utilización de Internet por parte de los políticos justamente en esos términos. Muchas gracias por tu contribución, es importante.
[…] unos días mencionábamos en este blog algo sobre la forma en que Barak Obama, candidato demócrata a presidente de los Estados Unidos, y […]
[…] que aquí hablamos de Barack Obama o de la “política 2.0″, por darle algún nombre. Aquí y aquí ya hemos dicho algo al respecto. Sin embargo creo que no deja de ser interesante, aunque […]