El verdadero “poder” de compra
Entre las muchas cosas que la Web 2.0 hace posible está la de darle cada vez más poder a usuarios, clientes y consumidores en general. Hoy, una empresa todavía puede darse el (quizás irresponsable) lujo de decir “no, no monitoreo blogs porque no son algo masivo”. Pero ¿sobrevivirá una empresa con esa postura dentro de cinco o diez años?
Dicho más ampliamente: muchas empresas quizás aún no alcanzaron plena consciencia de que los blogs en particular y muchas plataformas y servicios on-line de la Web 2.0 en general son como enormes “plazas públicas” en las que la gente (clientes, usuarios, consumidores) se reúnen a conversar. Y es que ésa es la clave: ya se decía en la primera de las 95 tesis que componen el Cluetrain Manifesto que “los mercados son conversaciones“.
Si esas conversaciones son (y al parecer serán cada vez más) abundantes, frecuentes y masivas, ¿por qué no escucharlas, sobre todo si entre otras tantas cosas en ellas se habla de productos y servicios? ¿Es conveniente, entonces, invertir parte de los esfuerzos hoy orientados a encuestas, sondeos de opinión, “focus groups” y análisis de mercado a monitorear qué se dice de tal o cual producto o servicio en la Web 2.0?
Es más: esa última pregunta hasta está mal planteada. El enfoque correcto, hoy, no es quizás preguntarse si “es conveniente” invertir esfuerzos en eso, sino más bien “cómo hacerlo”. Las redes sociales, los blogs o, incluso, los ya casi anacrónicos (aunque no por eso poco visitados) foros de discusión de Internet son quizás el mejor modo para conocer de los clientes, de primera mano, sin condicionantes ni mediaciones y con una sinceridad brutal qué piensan, qué sienten, qué opinan y (lo más importante) por qué comprarían o no tales o cuales productos.
Porque de mantenerse las actuales tendencias, todo sugiere que dentro de unos años el éxito o el fracaso de un lanzamiento dependerá de la “crítica especializada”, es decir, la del público usuario, cuya “voz” podrá rastrearse, porque quedará registro escrito. Y, a la inversa: quizás la viabilidad de un producto o servicio se establezca sobre la base de los sondeos recogidos en las redes de la Web 2.0, y su posterior lanzamiento se planifique o cancele de acuerdo con el veredicto de la gente.
Para un lector poco avezado en estas cuestiones quizás esto parezca de ciencia ficción o propio de una novela de William Gibson. Sin embargo, dicen que la realidad supera la ficción: ahí está, por ejemplo, TestFreaks, un servicio que parece hecho a la medida de lo que venimos hablando ya que –como dice Juan Diego Polo, de Wwwhats’New.com– “permite a los consumidores y expertos del tema ser los responsables por las recomendaciones realizadas en la web”.
Y esto es lo que funciona como una suerte de garantía previa de calidad, ya que “el poder que tiene una comunidad de usuarios opinando sobre un producto determinado es lo que TestFreaks aprovecha”.
El sitio viene a ser la versión hispana de TestFreaks.com, un servicio ya conocido en los Estados Unidos pero que ahora se lanza para el mundo de habla castellana. Según WwwhatsNew.com, “aunque esta versión no está tan madura como la original, ya cuenta con un contenido bastante atractivo”, en el que se cuentan videocámaras, teléfonos móviles, cámaras digitales, reproductores de DVD y de MP3, impresoras multifunción y televisores.
Además, TestFreaks incluye, además de los obvios comentarios de los consumidores, las opiniones de expertos en cada tema, complementados con foros de opinión, videos y fotografías de cada producto puesto a veredicto de la comunidad. Sin olvidar, claro, que el servicio posibilita obtener precios para el mismo producto de fuentes diversas, con lo que, en suma, podremos hacernos una idea no sólo de las características del producto, sino de los puntos fuertes y débiles de cada uno, y el rango de precios en que se comercializan.
En el sitio anuncian que, próximamente, incluirán categorías tales como amplificadores “Home Cinema”, juegos Nintendo, GameCube, GPS, Monitores, LCD, etcétera.
La nota mostrada en la página de cada producto permite a los visitantes tener una idea rápida de la opinión recibida por los que saben del tema: los consumidores.
Si con el tiempo esta clase de servicios prolifera (y esto depende, como dice Polo, de la “colaboración realizada por los usuarios”, además de la presencia de los productos en la Red) no sería extraño pensar en un futuro, quizás más cercano de lo que podríamos imaginar, donde las empresas pujen para lograr que usuarios, consumidores y expertos opinen en estas “plazas públicas” virtuales acerca de sus nuevos lanzamientos.
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